Casa Caracol

Casa Caracol nace de una lectura directa del paisaje. En un terreno aislado del desierto de Coahuila, cubierto por conchas y caracoles fosilizados, el proyecto toma la amonita como punto de partida para imaginar una arquitectura que pudiera percibirse como un fósil más encontrado en el sitio.

El proyecto fue desarrollado a partir de la convocatoria The OMG! Fund de Airbnb, que proponía crear espacios extraordinarios inspirados en objetos o ideas vinculadas con su contexto. La presencia de fósiles en el terreno se convirtió así en el origen conceptual de una vivienda de 150 m² concebida no como un objeto colocado sobre el desierto, sino como una pieza que busca pertenecer a él.

La geometría de la amonita define la organización espacial. La alberca ocupa el centro y se convierte en el elemento alrededor del cual se disponen las distintas piezas del programa. Esta condición envolvente diluye la separación convencional entre interior y exterior y construye una experiencia más cercana a recorrer una cueva o una ruina que a habitar una casa tradicional.

La forma del proyecto está ligada también a su manera de construirse. Una estructura de varillas de acero, mallas metálicas y concreto proyectado permite generar un caparazón continuo de concreto y resolver las geometrías curvas que caracterizan la vivienda. El sistema constructivo no aparece únicamente como una solución técnica: terminó definiendo buena parte de la expresión arquitectónica del proyecto.

El sitio determinó tanto la apariencia como el comportamiento de la casa. Su acabado adopta los tonos del terreno para reducir su presencia dentro del paisaje, mientras que la geometría ayuda a captar los vientos y favorecer la ventilación cruzada frente a las altas temperaturas del desierto. La selección de materiales nacionales responde también a la intención de que la construcción pueda envejecer junto con su entorno.

Construir en un lugar prácticamente aislado implicó una condición adicional del proyecto. La distancia respecto a los centros urbanos convirtió el traslado de personas, materiales, agua y electricidad en parte fundamental del proceso, obligando a pensar la arquitectura desde las posibilidades reales de ejecución y desde un presupuesto limitado a 100,000 dólares.

Casa Caracol busca finalmente producir una experiencia de descubrimiento. Desde la distancia, la arquitectura intenta desaparecer entre los tonos y formas del desierto; al acercarse, aparece como podría aparecer un fósil entre las piedras. Esa relación entre paisaje, construcción y sorpresa resume el carácter experimental del proyecto y una manera de entender la arquitectura como un proceso abierto de exploración.

An image of the Cultural Center.

The Cultural Center

2024

New York

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